¡La revolución de la membrana!
Antes de sentarme a escribir este pensamiento ligero, releí lo que había escrito antes en la página de “Teclados”. Nuevamente me vino a la cabeza la idea tan sencilla que es el poder volver sobre lo que uno aprende y cambiar la apreciación que se tiene sobre algo. Esto es lo que denota el título, una nueva valoración sobre los teclados de membrana para mi gusto, claro que con sus excepciones. No creo que haya un ganador definitivo en el tema de membrana y mecánico, cada persona decidirá para qué lado le lleva su preferencia, si es que en algún punto se ponen a tomar esa decisión; pero para mí por el momento -quién sabe lo que pensaré en un futuro-, lo ideal es el poder tener ambos, pero debo confesar que la balanza se inclina en estos momentos más por los teclados con switches tipo tijera (“scissor switches”, los de las notebook de toda la vida), con los que estoy consiguiendo sin esfuerzo los mismos resultados que con los mecánicos -y hasta mejores-, por lo que eso me hizo ver si no estaba siendo muy fanático sobre algo solo por el hecho de que tuvo un buen impacto en mi percepción, ya que los teclados mecánicos son buenos, eso es innegable, pero llegó el punto en que al volver a agarrar uno bueno de membrana con teclas bajas, me puso en duda y planteó este pensamiento.<p>”Es un camino de ida”, es la frase que más me quedó de lo que escribí en la página anterior; es una afirmación demasiado cerrada para la constante del cambio en todas las cosas, uno siempre vuelve a lo que le dio felicidad en algún momento (aunque esa idea por sí misma es motivo de un pensamiento aparte para desarrollar). Por eso ahora con mi revalorizado amor por los teclados de membrana, creo que puedo escribir aún con mayor soltura que antes, algo similar me pasó con las plumas fuente y los bolígrafos, para los cuales ahora siempre llevo uno de cada uno porque tienen un paralelismo en cuánto me gustan que no he podido resolver, como me pasará con los teclados seguramente…
