En el rincón de mi pieza tengo una caja de cartón, hace unos días la recogí de la calle porque era grande y estaba pronto a mudarme; pero desde que la levanté pensé no debería haberlo hecho, algo en mí me decía que tenía que haberla dejado donde la encontré. Mi gato no la encontró interesante, y hasta creo que la evita, anoche no puede dejar de pensar en que pasaría si lo acerco a ella, por lo que hoy cuando me levanté lo primero que hice fue buscarlo para ponerlo dentro. Lo raro fue que no lo encontré en todo el departamento, me aseguré de que todo estuviera cerrado antes de irme a dormir, y como desde que tengo la caja no duerme conmigo no me extrañó que no esté en los pies de mi cama. Me pasé todo el día buscando y preguntado por el edificio, vivo en el noveno piso y no hay ningún edificio cercano, por lo que no se puede haber ido a otro, miré lo mismo desde el balcón sin mucha suerte -o quizás al revés- de no ver un lugar por dónde haya podido irse o caerse; lo mismo la puerta estaba cerrada, como mencioné antes, no había forma de que se vaya del departamento. Me quedé mirando minuciosamente la entrada y los alrededores del edificio, ya no tenía a donde buscarlo; cuando algo rozó mi pierna derecha, el susto fue tal que hasta podría haber saldado al vacío de forma inmediata si no fuera porque una cierta familiaridad me hizo quedarme en mi lugar y mirar hacia abajo. Era Tom, mi gato que estaba perdido, pero había algo en él que me empezó a dar un escalofrío en todo el cuerpo, y quizás definir “había” era algo incorrecto, porque lo que producía eso era algo que le faltaba […]
Mes: mayo 2019
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Elecciones
(Versión digital corregida del microrrelato de la foto. Lo escribí directamente en la máquina por lo que el controlar la cohesión y quitar las redundancias es más complicado -sin contar que los errores al digitar son más frecuentes-. Quizás al revés, pasando de la versión digital a la máquina, sería más sencillo el transcribir, pero le quita la emoción de escribir sin borradores)
«Cuando miró por la ventana no entendía lo que se presentaba ante sus ojos, nada de lo que había vivido hasta ese momento le ayudaría en todo lo que tenía que hacer para que pueda lograr llegar a la casa de su novia. La gente corría sin control de un lado para otro, como si no hubiera forma de evitar lo que pasaba, en el cielo las nubes daban el telón perfecto para la noche, el atardecer era tan fuerte en su color fuego que cualquiera hubiera pensado que el mismo cielo se estaba incendiando. No podía esperar más en esa situación, todo lo que quería era saber que ella estaría a salvo junto a él, toda su vida había pensado que esa era su finalidad, que todo lo que había tenido que afrontar se resumía a tener la suficiente experiencia para poder enfrentar esas decisiones, un cúmulo de experiencias que por fin verían completada su razón de ser. Pero como se mencionó antes, nada de eso era realmente suficiente para poder tener la experiencia necesaria, esas cosas solo se aprenden con la vida.
Dudó un rato más antes de decidirse a ir a la puerta, puesto que también sabía que no estaba del todo preparado para poder lograrlo, de eso era de lo único que estaba seguro. Confiando más en la buena suerte, y quizás un poco en un azar favorable, que puede parecer lo mismo, pero no lo es; emprendió el camino evadiendo el tumulto que batallaba en la calle.»
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Los viejos amores
Muchas veces se subestima el apego que se tiene por algo solo por el hecho de tener algo diferente y mejor en varios aspectos. Eso es lo que me pasó con mi vieja máquina de escribir luego de que se estropeara y rompiera al estar de un lado para el otro; dentro de lo que podía y de lo que mis conocimientos de ese momento lo permitían la había arreglado lo más posible, pero ya había llegado el momento de despedirnos. También estaba entrando en la parte de usar la computadora, por lo que eran mucho más atractivas las ventajas que suponía usarla para escribir y hacer trabajos para la facultad, antes de eso me había manejado con la máquina de escribir sin muchos problemas.
Al pasar el tiempo y estando enfocado en otras cosas dejé de lado la idea de tener de nuevo una máquina de escribir, hasta estos últimos años en los que empecé a utilizar teclados mecánicos, y toda la nostalgia de la sensación y el sonido volvieron con ellos. Vi varias veces con tentación algunas máquinas interesantes, pero me echaba atrás el no saber si sería conveniente el comprarlas o no, por lo que siempre las dejaba “para otra ocasión” la cual no llegaba nunca.
Al final no lo pude aguantar más y al ver una linda máquina eléctrica a un precio inimaginable para mí, no podía dejar pasar la oportunidad, y sumado a que la que tuve antes era tradicional esta me llamó mucho la atención. Se puede decir que es algo bueno cuando alguien tiene cosas a las cuales no le da el valor que puede tener para otras personas, y en ese caso ambas terminan siendo beneficiadas. Cuando ya estuvo en mis manos y puse sentarme tranquilamente a ver cómo es que funciona, porque no traía manual -lo cual es comprensible-, no pude contener esa sonrisa tan fuerte que hace que la sientas en las mejillas; esos momentos son algo único. Ahora me queda el poder aprovecharla bien, y una de las cosas que más me gusta es volver a tener esa adrenalina de saber que lo que se escribe mal, se queda ahí; más allá de que las máquinas eléctricas tienen la particularidad de tener un corrector, la cinta de esta se encuentra gastada, por lo que tendría que hacer el cambio para poder tener esa función, pero me parece un desperdicio ya que escribe bien la otra parte, así que será cosa de escribir con más cautela… Eso realmente me tiene encantado. Sin embargo, hay dos cosas a las que me tengo que acostumbrar, y es a que haya una diferencia de tiempo entre lo que escribo y lo que se registra, ya que la máquina demora un poco en hacer el registro de lo que escribí, y esto depende mucho de la velocidad con la que se escribe, por lo que me queda el tener que seguir mejorando con la forma de escribir sin ver lo que estoy escribiendo en tiempo real. Y que no tenga un relieve en la «F» y «J» para posicionarme en el teclado sin tener que mirarlo (dentro de esto está también la distribución del teclado que tiene sus pequeñas diferencias), pero supongo que puedo adicionarle algo para que tenga esa referencia.
Está en mis planes el tener otra máquina, una tradicional, y portátil de ser posible, la cual no dependa de electricidad y pueda llevar eventualmente a algún lugar a escribir, ese es una de las cosas que me gustaría hacer. Supongo que las cosas de escritura son mi debilidad, no hay nada que pueda hacer sobre ello, pero tampoco es algo necesariamente malo, siempre están esas cosas que nos llenan el alma.
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Amados tutoriales
Una de las mejores ventajas que tiene el uso de internet es la posibilidad de compartir de manera rápida el conocimiento, y el poder ver un video sobre cómo hacer algo es una ventaja muy significante.
Claro que no siempre fue de esa forma y el uso de manuales y recetas fue, y lo sigue siendo, una forma válida para poder llevar a cabo lo que teníamos en mente. De esa forma fue como puede lograr muchas de las cosas que me gustan hacer, siempre con el objetivo de tratar de hacer todo lo más cercano a como se indica, cosa que puede pensarse como aburrida, pero que es necesaria para poder saber si lo que se hace tiene el resultado que se espera; una forma pseudo de procedimiento científico, por así decirlo. Después de eso tiene mucho que ver la prueba y error, nada puede escapar a esa experiencia; muchas veces se tienen aciertos a la primera, muchas otras los fallos son normales, pero no hay nada como poder aprender algo nuevo.
El cocinar está muy ligado a esto y siempre me gustó seguir un libro de recetas, recuerdo que tenía un recetario para repostería, del cuál saqué cosas interesantes y con él me di cuenta de que el que hacer pequeñas variaciones puede hacer la diferencia entre que algo salga bien o salga mal. Actualmente tengo un conocimiento más general, por lo que tengo esa libertad de poder hacer los retoques o reemplazos según voy viendo para que algo quede de una mejor manera, pero siempre tengo la necesidad de medir bien -cosa que no siempre es posible, ya que siempre está el problema del exceso de confianza que resulta en prestar un poco menos de atención en lo que se hace-.
No es mi objetivo con este blog el empezar a hacer tutoriales, pero compartir un poco de conocimiento es algo que me sale por inercia, “el que sabe tiene que enseñar”, una de las máximas que forman parte de mi vida.
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Escribir por escribir
Puede parecer un juego de palabras, pero en mi caso es lo que mejor define al momento de sentarme a escribir. Muchas de esas veces no tengo otra intención más que de tipear, o de rasgar la hoja; sin pensar en llegar a algún punto, de iniciar, finalizar o continuar con algo escrito. Quizás esto es lo que define a ser escritor, o a una parte de serlo, y eso es lo que a mí me lleva a continuar por tanto tiempo con la misma pasión. Pero debo reconocer que la mayoría de las veces que se me ocurren cosas para escribir es cuando estoy haciendo cualquier otra cosa, de la misma forma me pasa para continuar las historias. Cada persona es diferente y lo que funciona para alguien no tiende a la generalidad; así que seguramente a muchos les sirve el sentarse directamente a escribir, aunque debo confesar que tengo un horario en el que tengo planificado el sentarme a continuar con cosas que tengo en progreso, la mayoría de las veces termina siendo, principalmente, revisión y creación de relleno, a veces simplemente escuchar música.
Lo “raro” se presenta en todas las otras veces en las que agarro el teclado o el bolígrafo, porque en esos momentos el objetivo es simple, y seguro que hasta se juzgará de aburrido y/o innecesario, practicar la caligrafía o practicar la digitación.
No hay nada que me moleste más que el escribir más lento por equivocarme y tener que corregir, ya que esto quita la fluidez al pensamiento, y ahí está el problema, por lo que en los días también me centro en poder mejorar un poco esto, aunque sea mínimamente. Con el tiempo he visto los frutos de poder tener constancia en esas dos cosas, también me acostumbré a terminar con los dedos cansados al dar por terminada la “tarea”. Si la consulta es si es necesario, diría que no; me es placentero. El poder volver atrás sobre todo el tiempo en el que estuve escribiendo y adaptando malas costumbres actualmente me dejan con una mala forma de escribir, por lo que el poder ir corrigiendo un poco esto es algo a lo que muchas veces le dedico más tiempo que al continuar lo que ya tengo escrito. Lo bueno es que esto se transfiere directamente en los momentos que quiero escribir seriamente o escribir cosas como éstas, donde puedo tener una línea de pensamiento fluida y no pierdo tanto de la idea general.
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Los momentos especiales
Existen esos momentos que son únicos y desde mi punto de vista, son aquellos que enriquecen la vida. No me refiero a etapas de la vida, como la niñez o el amor -aunque puede ser desencadenante, y también su inicio como enamoramiento-; sino en los que están ligados a la efimeridad, al instante, esos que se arraigan en la reminiscencia. Pueden llegar de dos formas, el primero mediante el desencadenamiento, desde la acción de algo conocido; como puede ser una lectura, una canción -ya sea su letra o la melodía, y por qué no ambas-, o la compañía de alguien. Y el segundo, el más rico y también por eso el más azaroso, que viene de la nada misma, que se presenta sin aviso y es simplemente un instante que podría igualar a la armonía perfecta, a la verdadera paz.
En mis treinta y tres años creo que tendré unos cinco o seis momentos de esos, y ahí su relación con la reminiscencia ya que no los puedo recordar con exactitud; esto se debe a que no siempre tienen o tendrán el mismo impacto. Pero de lo que estoy seguro es que cada uno llegó de una forma diferente, y ahí está el truco: No es algo que se pueda replicar. Entonces, ¿qué es? Supongo que cada uno tendrá su forma de verlo, o hasta de ignorarlo, pero en mí tiene ese sabor a la dicha de la vida misma resumida en la abstracción completa, quizás Borges lo pudo explicar mejor en su poema “Alguien”; pero no es mi intención -ni mi inspiración-, el citar dicho poema, más allá del epígrafe de la vista previa (al que se interese que lo disfrute u odie por su cuenta); sino una comprobación más allá de lo que puede hablar con algunas personas, y debo decir que son pocas con las que llegué a formular esta idea que quizá para siempre sea una corrección sobre sí misma.
Estas palabras nacen de un pensamiento que me llegó mientras leía algo, y no estaba relacionado de ninguna forma -o por lo menos hasta donde lo puedo razonar conscientemente no lo estaba-; la continuación para una de las novelas que tengo en progreso, una forma magnífica de poner un nudo y plantear un desenlace. Quizás solo escribo para poder encontrarme con esos momentos, o puede ser más “por”.
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Ambigüedades
No sé si ya no te amo
o si te amo más que antes,
ese es el problema
cuando no se mide el amor.Como si nunca hubiera amado,
como si el amarte
solo fuera una coma en el tiempo
o a veces un punto y apartey desapareciera en los días.
¿Dónde está la lógica en amar
si el amor un día se terminay otro día vuelve a florecer,
donde siempre o en otra esquina
y es eso y mucho más?Así, ante lo inevitable,
ante lo inolvidable y lo efímero;
en mi recuerdo sonríes igual. -

Comprensión lectora y producción de textos
Navegando por un grupo de Facebook me encontré con un caso de respuestas donde se respondía una afirmación con una pregunta retórica, ambas realizadas de forma poco coherente, por lo que en las dos había mucho ruido, a lo que me doy la tarea de hacer las aclaraciones correspondientes para poner un punto de conexión entre ambos. El resultado fue una contestación de la primera parte a la segunda -la pregunta retórica-, con otro texto que aclaraba una parte, pero no del todo. Esto me hizo recordar algo que ya tenía en cuenta: Se lee superficialmente y se explica entreverado.
Más allá de que me gusta escribir y que lo hago mucho, no me considero alguien que tenga un vocabulario demasiado extenso y sé que tengo muchas -quizás demasiadas- oportunidades a la hora de producir y corregir lo escrito; pero si tengo mucho detenimiento en la comprensión de lo que estoy leyendo, y también lo que veo. Está claro que una cosa está relacionada directamente con la otra, y que a medida que pasa el tiempo es algo que voy haciendo de forma más natural; y ese es uno de los problemas en los que tiene base lo que comentaba en un principio, no se lee de forma adecuada y por lo tanto, el encadenar bien las ideas para tener un texto coherente y completo es algo a lo que no se presta demasiada importancia -y no hablemos de la ortografía-.
Esto es algo que está muy ligado a los tiempos tecnológicos en los que se vive, donde la costumbre de lo fácil está demasiado arraigada en la medida que se va aprendiendo a usar la tecnología, y refiriéndome a la parte de producción de textos es mucho mayor. Nuestro principal aliado para esta causa es el celular, o “Smartphone”, que en realidad es un arma de doble filo. Al tener la información accesible de manera rápida y consistente, no se genera una necesidad de guardar el conocimiento, ya que la experiencia es minúscula: se agarra el celular, se desbloquea, se abre el navegador, se introduce lo que se quiere buscar, se lee brevemente y se cierra. No hay nada en especial en todo eso, ¿por qué debería guardarse un conocimiento si no lleva trabajo el acceder a él? Antes había que buscar en diccionarios, enciclopedias, ver el índice -hasta esta palabra me tomó unos segundos recordarla al pensar en las partes de las enciclopedias o manuales, aunque parezca increíble-; y después de toda esa búsqueda, la satisfacción de lograr un cometido. Esta experiencia es gratificante, y también nos ayuda a saber otras cosas cuando buscamos algo en particular, por lo que se encadena mejor el conocimiento y la memoria; hay un trabajo con resultados, y eso pasa a la memoria a largo plazo. Como ejemplo contrario a esto y más a lo primero, está el caso -a una escala mucho menor- de ver la hora en el celular y al momento de bloquear la pantalla, olvidar lo que acabamos de ver.
Otra cosa que no nos ayuda a mejorar al momento de enfrentarnos a escribir o leer algo son las ayudas que se tiene, en el celular el texto predictivo que nos “salva la vida” porque con empezar a escribir una palabra ya podemos seleccionar la misma de las sugerencias y por qué no, directamente dejar al corrector automático que las escriba por nosotros… Este es un buen ejemplo de que no se lee de forma correcta, porque muchas son las veces que mandamos un mensaje y después llegan los asteriscos y los “jajaja” (sin contar las capturas de pantalla), sobre el error sobre el cual el “corrector automático” tiene la culpa… Nuestro otro amigo es el famoso procesador de texto, que nos ayuda hasta con la sintaxis (Microsoft Word tiene la mejor implementación con la que tuve experiencia hasta el momento), y nos permite también el maravilloso “copiar y pegar”.
Pero toda moneda tiene dos caras, eso es algo seguro. No puedo negar que hice uso y abuso también de todas esas facilidades que nos brinda la tecnología, aunque siempre me gustó aprender en el camino, si está mal escrito, ¿por qué lo está?; si tiene errores de sintaxis, ¿cuál es ese error? Actualmente uso un procesador de texto que tiene un corrector automático básico, y no ayuda con la sintaxis, lo cual lo veo mucho más provechoso porque no tiene esa red salvavidas para escribir sin preocupaciones. Uso también Whatsapp Web, porque no me gusta para nada la lentitud de escribir con dos dedos, y sobre todo mis generosos pulgares; sumado a que no me gustan mucho los mensajes en goteo.
Todo esto hace que la comunicación escrita tenga muchos problemas, que después de todo no son tan graves dependiendo del contexto en los cuales surjan, pero espero que con el tiempo no se siga deteriorando tanto y se pueda tener una revalorización a las letras nuevamente, y a la lectura en especial.
Iba a mencionar cosas de la ortografía también, pero ese tema es un poco más complejo, por lo que lo dejaré para otra ocasión.
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Página en blanco
Cuando empecé con el blog sabía que uno de los problemas principales que tendría sería el de enfrentar la página en blanco, que se llena y se vacía todo el tiempo. La constante corrección y la incertidumbre de si el tema es correcto o no, es algo que ayuda a que esto sea así. Si bien la temática es tomar a modo de “apunte ligero” diferentes temas, también me influye las ganas de explayarme a veces un poco más técnico, con lo que la revisión de información adicional es algo que hace más extensa la tarea. Esto no es algo malo en realidad, porque enriquece la construcción del texto y los textos futuros, pero está fuera de la costumbre general. Entonces, ¿qué sigue?
Arrugando el papel
Algo que hacía antes cuando dibujaba y no me gustaba lo que había bocetado, era hacer un bollo de papel y volvía a empezar -desperdicio de papel aparte, por lo menos algo bueno de la actualidad es que se puede ahorrar ese gasto que afecta al medio ambiente-. Entonces me quedaba también enfrentando el papel en blanco, sobre lo que me enseñaron a hacer un punto en cualquier parte para herir la tensión de tener todo el campo disponible para dibujar; de la misa forma me senté hoy y escribí “pagina en blanco”, tres palabras sencillas, pero que me sirven para desencadenar las demás.
Lo que sigue es más fácil, solo voy a seguir como venía en un principio y antes de empezar el blog, escribir pensando o pensando al escribir, que así se me aclara la mente.
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Hombre que mira a una muchacha
Para que nunca haya malentendidos
para que nada se interponga
voy a explicarte lo que mi amor convocatus ojos que se caen de desconcierto
y otras veces se alzan penetrantes y tibios
tienen tanta importancia que yo mismo me asombrotus lindas manos mágicas
que te expresan a veces mejor que las palabras
tan importantes son que no oso tocarlasy si un día las toco es solamente
para retransmitirte ciertas clavestu cuerpo pendular
que duda en recibirse o entregarse
y es tan joven que enseña a pesar tuyo
es un dato del cual me faltan datos
y sin embargo ayudo a conocerlotus labios puestos en el entusiasmo
que dibuja palabras y promete promesas
son en tu imagen para mí los héroes
y son también el ángel enemigoen mi amor estás toda o casi toda
me faltan cifras pero las calculo
faltan indicios pero los descubrosin embargo en mi amor hay otras cosas
por ejemplo los sueños con que muevo la tierra
la pobre lucha que libré y libramos
los buenos odios esos que ennoblecen
el diálogo constante con mi gente
la pregunta punzante que me hicieron
las respuestas veraces que no dien mi amor hay también corajes varios
y un miedo que a menudo los resume
hay hombres como yo que miran tras las rejas
a una muchacha que podrías ser vosen mi amor hay faena y hay descanso
sencillas recompensas y complejos castigos
hay dos o tres mujeres que forman tu prehistoria
y hay muchos años demasiados años
de inventar alegrías y creerlas
después a pie juntillasquerría que en mi amor vieras todo eso
y que vos muchachita
con paciencia y cautela
sin herirme ni herirte
rescataras de allí la luna el río
los emblemas rituales
los proyectos de besos o de adioses
el corazón que aguarda pese a todo.Mario Benedetti
Mi escritor favorito, no podría elegir uno solo de sus poemas pero este es uno de los que no pueden faltar.
