Mes: marzo 2021

  • Lenguaje inclusivo o el mundo que NO Es

    En la entrada de hace un tiempo del problema de la «e» quedaba en manifiesto que era un pensamiento que seguramente sería modificado con el tiempo, y es momento de exponer cómo lo hizo.

    Sobre lo anterior, la modificación más importante fue el reto en el uso en diferentes medios de contacto. Al escribir esto no supone un gran desafío, ya que por lo general no lo uso, pero al interactuar con otras personas es cuando escribir algo, donde hay un «todo», se hace mucho más notorio. Vamos entonces progresando en un punto, la elipsis continúa siendo válida («tods»), pero existe un vacío ahí —como me decía mi hermana—; entonces el uso de «x» es el reemplazo. Todo funciona de manera correcta de esa forma, en lo escrito. Cuando se quiere pasar a lo verbal es en donde se genera el problema, no es algo que se pueda decir de forma sencilla, produce ruido en la emisión del mensaje. Eso desencadenó la siguiente pregunta: ¿lo importante se encuentra en la emisión o en la recepción?

    El objetivo del lenguaje inclusivo es ese, incluir. De esta forma, no importa mucho si se cree o no que el uso es bueno o malo, gramatical, político, natural, etc.; lo importante es que el receptor de mismo se sienta incluido, sea incluido.

    Las variaciones en el habla, las modificaciones, siempre existirán. Está en nosotros, nosotrxs, nosotres el hacer de ellas algo significante más que gracioso; porque si es gracioso no existe problema alguno para saltarse todas las reglas ortográficas (y no es que seamos expertos en realidad en el uso de las mismas en la mayoría de los casos).

    En algún punto siempre el debate tiende a tomar otros matices, dejando de lado lo importante, minimizando el verdadero impacto que tiene; nuevamente, el incluir a alguien que el binario no le representa, menos el sesgado término masculino.

    El «problema de la e» sigue y es probable que lo haga por mucho más tiempo al estar vinculado a algo tan controlado como lo es el lenguaje; lleno de reglas que parecen inquebrantables, pero que se transgreden a cada instante, aunque si no afecta a la mayoría, no es algo a lo que se le de importancia.

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