Las cosas que pasaban por su cabeza en ese momento eran confusas, pensaba que tenía que saltar pese a su gran temor por las alturas. Miró de un lado a otro convencido de que alguien estaba dándole esa orden, pero en realidad no había escuchado nada, solo tenía la impresión que lo había hecho, como al despertar de un sueño y te das cuenta de que todo lo que acababa de pasar en frente de tus ojos no era cierto, que era una simple ilusión. Entonces miró detrás y tampoco había nadie, pero cuando volvió a ver al frente notó como se inclinaba sobre la baranda cayendo al vacío. Ese momento lo vivió lentamente, como si en realidad fuera cierto que en esos casos la vida se detiene un poco y da tiempo para poder recordar todo lo vivido o las posibilidades que tenía esa vida, una última oportunidad para poder aferrarse o hasta para predecir el futuro de lo que no fue. Así se encontró viéndose caer una y otra vez como algo inevitable, a lo que solo pudo responder cerrando los ojos. Después de ese breve parpadeo se encontró viendo a la puerta de la terraza y la intuición le hizo dar un paso adelante para caer a la seguridad de esas baldosas que eran ahora su salvación. Un poco aliviado y todavía con el corazón galopando, sintió un escalofrío recorrer su espalda por lo que miró detrás y se vio parado en la baranda nuevamente… Fue ahí cuando lo comprendió y volvió a cerrar los ojos pero esta vez antes poder abrirlos pudo sentir el ruido de los autos más cerca y a la gente gritando.
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